RED DE ELECTOS POR EL DERECHO A LA LIBRE DETERMINACIÓN DEL PUEBLO VASCO.
Desde convicciones profundamente democráticas, desde una visión internacionalista de las relaciones entre los pueblos, desde el principio básico de que los pueblos tienen derecho a decidir su propio destino, y desde el convencimiento de que diálogo y negociación política es el único instrumento adecuado para dirimir los conflictos, las electas y electos que suscribimos este documento expresamos nuestro compromiso de trabajar para que en Euskal Herria se dé un proceso de resolución del conflicto que respondiendo al imprescriptible derecho a la libre determinación del Pueblo Vasco concluya definitivamente con las graves y trágicas consecuencias de este largo y duro conflicto en el corazón de Europa.
Creemos firmemente que el Pueblo Vasco es un pueblo con identidad propia, poseedor de unas características históricas, sociales y culturales especificas y una pluralidad enriquecedora en su seno, que padece desde hace siglos un proceso de negación de su propia identidad y de su capacidad de decisión, a consecuencia del cual, las vascos y vascos vienen sufriendo la conculcación de sus derechos más básicos.
El proceso histórico de asimilación, con todos los instrumentos que puede habilitar un estado, ha contado siempre con la resistencia de la ciudadanía vasca. Ello ha conllevado a que en la actualidad se dé un conflicto de carácter violento, que ha provocado la muerte de más de mil personas, la existencia de más de seiscientos presos y presas políticas, miles de personas exiliadas y decenas de miles represaliadas.
Pero como la historia nos viene demostrando, un conflicto de naturaleza política necesita necesariamente de una solución de carácter político en forma de acuerdo integrador e inclusivo entre todos los agentes involucrados. Es por ello que consideramos que la superación de este conflicto se conseguirá sólo, como resultado de un proceso de diálogo y negociación política inclusiva, en el que todas las sensibilidades políticas del Pueblo Vasco participen inexcusablemente.
Un proceso de dialogo y negociación debe darse en condiciones democráticas y en ausencia total de violencia, de modo que todos los derechos civiles y políticos de la ciudadanía estén garantizados y las partes actúen en plano de igualdad y con el pleno disfrute de sus derechos.
La creación de condiciones democráticas mínimas exige el fin de las leyes de emergencia y tribunales excepcionales, la restitución de los derechos y libertades políticas básicas, el fin de la actual política penitenciaria, así como la suspensión de la actividad represiva y de toda actividad armada.
Un proceso de dialogo multipartito necesariamente debe abordar la clave del conflicto vasco, esto es, el modo de ejercitar el irrenunciable derecho a la libre determinación del Pueblo Vasco.
Creemos firmemente que la decisión sobre el presente y el futuro del Pueblo Vasco corresponde a todos los hombres y mujeres que en él conviven y trabajan, independientemente de su origen, religión, identidad o adscripción ideológica. El futuro del Pueblo Vasco ha de ser decidido, sin límite alguno, por quienes lo integran, de un modo democrático, previamente consensuado entre todos los agentes sociales y políticos, que deberán respetar la voluntad de la ciudadanía a la que tendrán que consultar. A los estados español y francés, a la comunidad internacional, les corresponde, nos corresponde, su promoción y respeto.
Así mismo, este proceso deberá implicar la liberación del conjunto de prisioneras y prisioneros políticos dispersados en las prisiones francesas y españolas, el derecho al retorno de la gente exiliada y la completa desmilitarización del país.
Las electas y electos que conformamos esta red entendemos que es necesario un posicionamiento claro y rotundo de la comunidad internacional a favor de una solución democrática negociada del conflicto que vaya inexorablemente a la raíz del problema. Una posición a favor de una solución basada en el derecho inalienable e irrenunciable del Pueblo Vasco a ser dueño de su destino. Una posición a favor del dialogo y la negociación como únicos instrumentos validos para resolver este antiguo conflicto. En este sentido, Europa no puede soslayar más esta cuestión, tal y como quedo demostrado en el debate realizado en el pleno del Parlamento Europeo. La comunidad europea no puede seguir tratando y decidiendo sobre conflictos lejanos y ajenos a la realidad europea mientras sigue ignorando los conflictos que se viven en el corazón de Europa.
Nos comprometemos a trabajar a favor de una paz justa y duradera en Euskal Herria basada en el derecho de los vascos a ser dueños de su destino, por medio de iniciativas internacionales y nacionales de seguimiento, interpelación y apoyo al proceso.
“El pueblo y la solidaridad de todos los pueblos del mundo tendrán la última palabra. Que así sea” (Testamento de Txiki horas antes de ser fusilado –voluntario vasco ejecutado en el paredón por las fuerzas armadas española bajo ordenes del dictador Francisco Franco -).
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